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Parques, ¡qué lugares!

parques infantiles

 

Voy a hacer una confesión horrorosa: No me gustan los parques. Que me perdonen las diosas pero no lo puedo evitar. Últimamente no dejo de encontrarme con situaciones nada agradables que me invitan a abandonar el lugar corriendo como el correcaminos. Espero no herir sensibilidades, porque ni de lejos es mi intención, es solo una reflexión personal de una mamá horripilada.

Los parques, esos lugares

Hasta el momento, nuestra relación con los parques era fluida y, aunque con pequeños incidentes puntuales, acudíamos felices a que nuestra pequeña saltamontes se relacionara con otros iguales. Como ya sabéis, vivíamos en una zona nueva llena de gente joven con niños pero con parques bastante vacíos durante todo el año, así que era más complicado encontrarnos con situaciones incómodas (que ¡ojo! las había). Además, la peque no iba a la guardería pero a nosotros nos gustaba bajar cada día a la calle y que viera a otras personas; sobre todo notábamos que lo pedía más en los últimos meses antes de mudarnos.

En el barrio nuevo hay muchos parques. Parques que están vivos y tienen niños. Niños y padres, claro. Y, puede que por ese mismo motivo de que hay más niños que en los de nuestra antigua zona, también se multiplican los distintos tipos de familias que acuden a los mismos. Allí podemos encontrar de todo, desde el padre que pega el famoso “cachete a tiempo”, hasta el que amenaza hasta cien millones de veces con no volver más. Siempre pienso lo mismo: Le pedimos a nuestros hijos paciencia, respeto, empatía pero, ¿qué les enseñamos? ¿Damos realmente ejemplo de ser seres pacientes, empáticos y respetuosos?

El parque

Por qué no nos gustan

En general, los parques que encuentro a mi alrededor son todos idénticos: columpios, arena y valla de colorines alrededor. Hay otro tipo de parques mucho más chulos, y currados, como algunos de Alcobendas (el del barco pirata es lo más) o parques mucho más integrados en la naturaleza. Con menos parafernalia. Parques, todos ellos, destinados a lo mismo: el juego infantil seguro.

De nuevo insisto en que este post no tiene ánimo de herir sensibilidades, pero en todos y cada uno de los parques nos hemos encontrado con situaciones que no nos han gustado como, por ejemplo:

– Gritos. Esto es lo más habitual. Y no hablo de gritos de los niños, solo faltaría que en el parque no pudieran gritar y desfogarse, sino de los gritos de los padres a sus hijos: “Fulanitoooooooooooooooooo, ven aquí ahora mismo, no me hagas ir a por ti”. Keep calm, amigos, se puede uno comunicar con sus hijos sin dejarse los pulmones por el camino.

– Amenazas. Otro clásico parquil. “Si no vienes ahora mismo aquí, no venimos más al parque”, “Si no dejas ahora mismo de hacer X, nos vamos para casa”, etc. Personalmente no creo que las amenazas funcionen para mucho más que para descargar el cabreo o algo similar. Siempre pienso que cuando nos enfadamos, hay que decirlo y expresarlo. ¡Faltaría más ocultar sentimientos! Pero no creo que el chantaje o las amenazas funcionen a la hora de mostrar que algo que están haciendo los niños no está bien. Yo creo que, incluso, se consigue el efecto contrario a lo que se quería y se fomenta el miedo, el autoritarismo y la imposición.

– Cachetes. Esto es ya superior a mi. De las amenazas y los gritos a veces se producen los terceros en discordia: “¡Te voy a dar en el culo! ¡Zas!”. Y ale, al banco castigado o a casa de la manita y llorando. ¿En serio es necesario pegar a los niños? Yo creo que se pueden hacer las cosas de otra forma, perdonadme. Aquí me quedo con una frase estupenda de Carlos González: “El niño que a los ocho años recibe una buena bofetada por parte de sus padres aprende que los conflictos se resuelven a golpes y que los fuertes pueden imponer su punto de vista sobre los débiles”.

– Los “hay que compartir“, los “te vas a caer” o los “mira fulanito que bueno es“. Sobre la primera frase no dejo de asombrarme. Sobre los “te vas a caer” o similares como “tú no puedes subir ahí” o “se sube por las escaleras” tiene un post genial Madre y autónoma que os invito a leer aquí. El resumen, con el que estoy de acuerdo al cien por cien, es: “Tienes que vigilar la seguridad de tu hijo pero si ves que está en un sitió demasiado alto, en vez de gritarle que se baje o soltarle alguna de las frases mencionadas, puedes ir a acompañarlo y estar atenta por si da un traspiés. Si les decimos a nuestros hijos “no puedes, te vas a caer” al final acabaremos teniendo razón pero seguramente sea porque se lo dijimos nosotros al principio”. Y sobre la última, y archiconocida frase, diré que creo que es la más cruel de todas. Las comparaciones son terribles. Odiosas. ¿Es necesario decir que fulanito es muy bueno y dejar claro que nuestro hijo es el mal hecho persona? No me imagino a Adrián diciéndome, “¿Has visto a fulanita que bien cocina la pasta? Ale, a ver si te aplicas, guapa”.

Nosotros solemos dejar explorar a nuestra Mara(moto), y dejar explorar e investigar no es no supervisar y dejar que se parta la cabeza desde lo alto de un pino. Pero sí es cierto que no nos gusta estar dirigiendo continuamente lo que hace, lo que no hace o lo que tiene que hacer sino que sea ella misma la que aprenda hasta sonde puede llegar en función de lo que su cuerpo le permite. Con dos años y medio es una escaladora nata y tiene una agilidad sorprendente (para horror de sus abuelas que viven infartadas el momento parque y no se cansan en repetirle que no puede hacerlo), y yo creo que lo único que ha necesitado es un poco de confianza por nuestra parte.

¿Hay alternativas?

Pues la verdad es que creo que la alternativa al parque es el campo y, en caso de mal tiempo, las bibliotecas, teatros y cuentacuentos. Pero lejos de esto, creo que poco se puede hacer más que buscar el parque más tranquilo y apacible de nuestro barrio.

No creo que los niños sean personas adultas en minuatura. ¡Sólo faltaría! Pero sí que creo que son personas que merecen el mismo respeto que los adultos. Ni más ni menos. Y creo que no podemos pedirle a nuestros hijos que traten con  respeto a los demás si no somos nosotros los que empezamos ejerciendo ese respeto ante ellos.

¿Qué opináis vosotros de los parques? ¿Os habéis encontrado incómodos en algún momento? ¿Preferís ir a otros tipo de sitios?

Diana Oliver

Diana Oliver

29 comentarios

  1. La forma de comportarse de los padres que luego se refleja en los niños no solo se evita con llevarlo a ciertos parques, luego en el colegio lo vive y encima nosotras no nos enteramos ni de la mitad… Un día en el colegio mi hijo viene con una marca de mordisco en la cara, que hasta morada se puso, y eso claro de un niño que se lo han hecho a él antes, o en su casa u otro niño. Y ahora resulta que es mi hijo el que se pone a pegar mordiscos o pegar, pero claro él repite lo que le han hecho a él, y no será en casa lo aseguro, y me da mucha rabia, porque mi hijo nunca mordería si no le hubieran mordido a él, y ese primer mordisco ha empezado en casa de alguno de los niños…

  2. Aissh como te entiendo, me he sentido muy identificada. Yo he optado por ir un poquito menos al parque y traer amiguitos a casa, que está claro que no es lo mismo pero…
    Un beso fuerte!!!

  3. Confieso que a mi tampoco me gustan mucho los parques, sobretodo por esos corrillos de madres que se forman comiendo pipas y que, como dices, lo solucionan todo a gritos con sus churumbeles porque levantar el culo del banco es demasié (por no decir cómo dejan luego el suelo de las cáscaras de las pipas, ejem ejem). Por lo menos el que tenía enfrente de casa cuando vivía en España era tal cual, así que no iba mucho. Aquí en Suiza me gustan un poquito más, veo a las madres un poquito más calmadas, o será que como aquí todo lo dicen bajito y en alemán no me entero de nada, que también uede ser, pero el caso es que aquí me gusta más ir, jeje. Un besito!

    • Ay no me extraña que te guste más ir al parque allí. Vivir allí seguro que es más calmado que aquí que parece que solo sabemos gritar y gritar 🙂

  4. Jeje, lo bueno de vivir en Alemania y no entender el alemán (tampoco demasiado el ruso, el turco, el árabe… vamos, los idiomas que oigo normalmente en el parque, jajaja) 😉

  5. Te entiendo perfectamente, En el barrio tenemos dos parques, uno siempre hay un monton de gente y el otro suele estar medio bacio. Hasta ahora hemos ido como ovejas donde esta la gente, pq me dejaba llevar por la masa, no quería parecer antisocial y creia que lo normal es hacer una pandilla en el parque de padres y que Mario (20 meses) se socializara con otros niños…
    Obsevando a Mario que es muy tranquilo y conciliador, se sentia muy sobrepasado con tanta gente en el parque y se dedicaba a observar mas que a explorar, se quedaba atonito como si vería una pelicula delante suyo.
    Yo la verdad tambien me sentia incomoda, sobretodo cuando no se comparten cosas en el tipo de crianza, uf la frase de “Mira tal que bueno es…”, Mario al ser muy tranquilito la suelo oir de forma comparativa y me horroriza, no se ni que decir…
    Ahora vamos al parque mas solictario y muchas veces pasamos mas tiempo en el trallecto hasta el parque que el mismo parque, buscamos caracoles, cogemos flores…
    Me he dado cuenta que ademas se puede socializar de una manera mas progresiva, son muy pequeños.
    A mi tambien me gustan mas las zonas verdes de monte, pero suele ser demasiado solitario..Alguien se anima a formar grupos de quedada con niños en zonas naturales? Sería buena idea…
    Mi conclusión es que depende de cada niño.
    Saludos.

    • Totalmente de acuerdo en todo contigo, Sonia. Me parece una idea genial lo de los grupos en el campito. Llevamos tiempo diciendo en casa que hay que hacer más cosas así y con el clima que hace ahora, y que va a hacer, no hay mejor excusa. ¿Te animas a organizarlo? Aquí 3 candidatos! 🙂

  6. Son un “mal necesario” cuando no se tiene un buen trozo de campo a mano… Yo soy de los que más o menos disfruta (un rato…) en el parque, y le doy mucha autonomía, pero intento acompañarla (para jugar) todo cuanto puedo… Paso mucho del resto de adultos, la verdad, aunque si me hablan tampoco les ladro, claro.

    • Jejejeje… Ay, lo que daría yo por un buen trozo de campo a mano. La verdad es que por aquí cerca hay un sitio molón pero nunca soy capaz de llegar porque Mara se queda en el primer parque que pilla así que bueno… Creo que quedan parques para rato 😀

  7. La ventaja de vivir en Suiza en que de cachetes nada. Ni mucho menos o te las verás con alguién seguro. Y no dudes que si tiene el telefono en la mano es para llamar a la policia.
    A mi lo que no me gusta son algunos padŕes que a saber como tratan a sus hijos en casa porque los pobres cuando legan al parque son fieras que atacan a todo y todos. Los padres se sientan de espaldas al parque, claro. Al final, te tienes que ir tú con tu hijo llorando😤😤😤.
    O esos que chillan todo lo que has dicho sin levantar la cabeza de la pantalla del móvil. Yo digo que chillan en modo automático para que parezca que están atendiendo a sus hijos😠😠.
    Besos!

  8. Yo directamente, odio los parques,porque donde vivo sin minúsculos y mi hijo se aburre de los toboganes en sí y es más de explorar el entorno.El tema padres es lo peor porque hacen pandilla y se suelen sentar y llamarlos a gritos desde ahí yo voy detrás del nene no porque no me deje experimentar sino porque va detrás de las palomas, perros o lo que le llame y hay coches alrededor. Si lo llevo a otros parques más de naturaleza,no hay casi niños y veo que no le doy la oportunidad de relacionarse,ahora que no va a la guarde ,pero lo disfruta mucho más.

  9. Yo creo que todo lo que acabas de contar te lo encuentras en los parques, y en el campo, bibliotecas, restaurantes o consulta del pediatra… Vamos, en cualquier lugar. Para mi la solución no es evitar los parques, porque es verdad que veo situaciones desagradables a veces, pero mi peque sigue aprendiendo mucho en sus horas de parque.. Y ojalá pudieramos sustituirlo por campo, pero no, no lo tengo al lado para ir todos los días

    • Claro! La solución no es evitarlos, eso está claro, porque como bien dices estas cosas ocurren en todos sitios. Sí que es cierto que apetecen poco porque creo que ahí se concentra todo jeje 🙂

  10. Qué cierto y qué triste todo lo que dices. Yo tengo la teoría de que al final el parque no es sino un breve reflejo de lo que cada uno hace en la intimidad de su hogar. Si rodeados de padres y niños entre columpios andan a gritos y voces, me imagino que en su casa no resolveran los problemas con caricias y «porfavores». Lo que hagan o dejen de hacer en su cocina nos vendría a dar igual; lo malo, claro está, es que cuando compartimos espacios nos puede tocar de más cerca. Primero, por el ejemplo que están dando a los demás niños y, segundo y más grave, porque si sus hijos han aprendido en casa a solucionar los conflictos chillando y a golpes, no será difícil que sea lo que pongan en práctica cuando se encuentran con los nuestros en su camino. Que sí, que en la vida hay que aprender a lidiar con todo tipo de personas y energúmenos, pero no deja de ser triste y frustrante que tus esfuerzos por dar una educación respetuosa se vean pisoteados por quien educa en la violencia y la agresión.

    Yo con mis nuevos horarios post-guardería no «disfruto» apenas el parque, solo el fin de semana si acaso, pero mamá ya empieza a estar también bastante cansada de encontrarse según qué cosas de las que mencionas, de conversaciones forzadas, de tener que callarse para evitar miradas reprobatorias y reproches… Es una pena, porque a Lara le chifla columpiarse, pero si voy yo con ella prefiero mil veces ir al parque de perros, que la vuelven loca, que a la zona de los columpios.

    ¡Un besote!

    • Me encanta Lara y amor por los perros <3 Ay no me extraña que estéis hartos de según qué cosas... Yo la verdad es que ayer ya terminé de alucinar en colores. Fuimos al parque grande que hay detrás de casa (eso tras 1 hora y 45 minutos de trayecto XD) y ni siquiera hubo que llegar al mismo. A mitad de camino hay una rampa en la que siempre ves a niños tirándose como si fuera un tobogán. Mara no perdió ocasión claro y se apuntó. Al momento llegó otro niño y viví el culmen del chonismo maternal (con perdón pero es que tremendo): "Tírate solo una vez o te vas a enterar", "Vámonos ahora mismo o te doy en el culo y verás", "Ya te estás pasando, y como no nos hemos ido se acabó el parque hoy, nos vamos a casa y ya verás tú"... Pero esto a grito pelado, y repetido todo una y otra vez. Y se fueron a casa, claro. Sigo pensando que no tratamos a nuestros hijos como personas sino como seres inferiores a los que se les puede tratar de cualquier manera y me da una pena terrible.

  11. Pues a mi tampoco me encantan los parques “al uso”, ea, ya lo he dicho. No es que los deteste, pero…
    Estoy contigo en lo que dices, y añado como motivo “las mafias pandilliles organizadas de madres y padres” de los parques. No sé si te habrás topado con alguna, pero nosotros dejamos de ir a un parque de cerca de casa porque es que llegaron a decirnos que no podíamos dejar el carrito donde lo habíamos puesto porque “era su sitio”. ¿Cómo te quedas? Y aclaro, dejamos de ir por ahorrarnos tener que lidiar con este tipo de personajes: para un rato que salgo al aire libre con el peque prefiero estar y disfrutar con él que tener que andar marcando territorio como los perretes. Triste es.
    La verdad es que Migordi disfruta mucho en el parque, por eso procuramos ir a aquellos en los que él pueda estar a gustito (y eso implica varias cosas), pero siempre que podemos nos escapamos a zonas más abiertas (¡viva el campo!).

    • ¿Su sitio? Pues me quedo absolutamente patidifusa. Por dios Mamen dime qué parque es para no ir. XD

  12. Una vez más coincido plenamente contigo. Sinceramente me siento rara cuando bajamos al parque porque soy la única madre que no está todo el rato diciéndole cosas a la niña. Además vengo observando desde hace bastante tiempo que a mi hija no le gustan nada los parques infantiles y ella como buen espíritu libre que es, se va hacia otro lado con menos gente y va a su rollo así que básicamente es lo que hacemos, ir a nuestro rollo.

    • Es lo mejor, ir a vuestro rollo 🙂 Oye que digo yo que también habrá gente maja, que no todo es negro pero ay! 🙂

  13. ¡Gracias por la mención! Yo añadiría una cosa que no me gusta de los parques y son las vallas. Es esa sensación e estar en un corral para niños. De hecho, a M tampoco parece gustarle mucho esto porque suele largarse de los columpios cuando le parece porque ha visto algo más interesante. Lo bueno es que aquí los parques a los que vamos no suelen estar vallados (alguno tiene setos) y esa sensación de corral desaparece.

    • Yo aquí tengo sentimientos encontrados, creo que las vayas están muy bien si el parque está al lado de una carretera y es un parque al que van niños muy pequeños. Hace menos de un mes la hija de mi amiga casi se va corriendo a la carretera (ni siquiera a propósito, estaba jugando corriendo con otra niña e iba tan emocionada que no miraba ni hacia dónde iba). Mi amiga casi se muere del susto porque encima pasaba un coche, que por suerte la vió corriendo con cara de pánico y frenó. Pero ya ha dicho que a ese parque no vuelve…

      • La verdad es que es cierto que esa sí es la parte buena de las vallas. ¡Qué susto! Ni que decir tiene que son un elemento de seguridad ante cosas así. Puede que lo que falten sean parques tan grandes que esto no ocurra 🙂 Como por ejemplo el Retiro que hay muchos parques infantiles dentro del parque que los contiene. Eso sí, tampoco así se han librado de las vallas.

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